Cambios físicos producidos después de una amputación

 

Una amputación no solo conlleva a la pérdida de una parte del cuerpo, sino que también hace énfasis en una gran cantidad de cambios en el individuo; te mencionamos algunos cambios importantes de considerar.

¿La piel?

¡Siiiii! la piel es la estructura más importante ya que forma la cubierta cutánea del muñón, sirve para cerrar la herida y soporta presiones cuando se utiliza una prótesis. La misma debe quedar al término de la intervención quirúrgica sin tensión y debe ser deslizable a los planos profundos.

Después de la amputación se produce una reducción gradual en el tamaño del muñón, durante un período que transcurre entre cuatro y seis meses hasta que alcanza su forma definitiva. La piel generalmente se adapta a la forma del muñón y se encoge a medida que éste disminuye su tamaño. Al mismo tiempo que se producen estos cambios en la piel también se van a producir alteraciones en todos los tejidos del muñón. La grasa subcutánea disminuye y se dispersa gradualmente provocando una pérdida del volumen muscular. (clínica de prótesis puebla)

¡Edema!

La extravasación dentro de los tejidos constituye una parte normal del proceso de cicatrización y no puede ser prevenida. Cuando no se toman medidas para limitar el edema, éste se hace excesivo y contribuye al aumento del dolor y al retraso de la cicatrización.

¡Cicatrización de la herida del muñón!

La herida de una amputación es como cualquier otra herida quirúrgica y cicatriza mediante el mismo proceso, difiriendo sólo en que ocupa una posición terminal en una extremidad. La herida presenta tumefacción y se edematiza durante los primeros días que siguen a la operación. Si la irrigación sanguínea es inadecuada puede no producirse la cicatrización o puede retardarse. De forma similar, la presencia de una infección, puede contribuir aún más al edema y a la tensión de la herida, dando lugar a una necrosis tisular a causa de un suministro sanguíneo inadecuado.

La cicatriz no debe estar adherida a los planos profundos y no ser irregular. Esto se logrará si la técnica quirúrgica es limpia, cuidadosa y de cortes nítidos.

¡Vasos sanguíneos!

Los vasos sanguíneos se retraen y se trombosan. Luego de la amputación hay una disminución de la irrigación sanguínea de la extremidad y una caída en el volumen de los pulsos proximales. Puede haber cierta dilatación venosa, congestión y descenso de la temperatura de la piel del muñón.

¡El hueso!

Inicialmente se produce una hemorragia procedente del hueso que forma un hematoma que luego se convierte en tejido fibroso que sella el extremo óseo.

Es inevitable que se presente cierto grado de osteoporosis determinado por varios factores, siendo los más importantes, la falta de descarga y el uso al cual es sometido el muñón.

Se producen cambios progresivos a lo largo de un período de meses, la cortical se adelgaza y la cavidad medular se ensancha dando lugar a un debilitamiento considerable de la arquitectura ósea y un incremento del riesgo de fractura por caídas, que no son raras, y afectan casi siempre al cuello o al extremo superior de la diáfisis femoral. (clínica de prótesis en puebla)

¡Los músculos!

La musculatura del muñón se encuentra muy dañada después de la amputación. Las fibras musculares han sido acortadas en su longitud, por lo tanto la capacidad contráctil se encuentra muy disminuida.

Después de la amputación a menudo existe un desequilibrio muscular; algunos músculos están debilitados por la técnica quirúrgica, mientras que otros se mantienen intactos.

Los músculos monoarticulares que se encuentran por encima del nivel de cirugía tendrán su función conservada; mientras que los músculos biarticulares que fueron seccionados, tendrán una funcionalidad que dependerá del tipo de inserción distal dada por la técnica quirúrgica. Por ejemplo: en los músculos flexores del muñón, el psoas- ilíaco se encuentra íntegro por tener su punto de inserción superior al nivel de amputación; mientras que en el cuádriceps el punto de inserción en el tubérculo anterior de la tibia ha desaparecido. Si se ha practicado una mioplastía en el muñón, la porción distal del cuádriceps se ha suturado a los músculos de la cara posterior del muslo, dándole una función aceptable como flexor del muñón; si no es así, perderá parte de su potencialidad al faltarle un buen anclaje distal.

En los músculos extensores, el glúteo mayor se encuentra íntegro; mientras que con los isquiotibiales ocurre lo mismo que con el cuádriceps, para proporcionar una función más o menos aceptable de extensión se tendrá en cuenta la inserción distal.

La pérdida de función del aductor mayor, en una amputación a nivel del muslo, conduce a la abeducción del fémur residual.

El aductor mayor tiene la principal ventaja mecánica para sujetar y mantener al muslo en la posición anatómica normal. La pérdida del tercio distal de su inserción da por resultado un 70% de pérdida del momento de fuerza efectiva del músculo. Así, el intacto aductor mediano y el aductor menor serán los únicos que proporcionarán el mecanismo para mantener al fémur en aducción.

Manteniendo el aductor mayor intacto y un adecuado reanclaje al fémur residual se mantendrá el balance entre los abeductores y los aductores de la cadera.

En el momento de la amputación, el mecanismo abeductor de cadera permanece intacto. El glúteo medio, el glúteo menor y partes del glúteo mayor llevan a cabo esta función.  Sin embargo, el tensor de la fascia lata juega un papel muy importante en la abeducción de cadera, durante la fase de apoyo de la marcha. A pesar de que la inserción distal del tensor de la fascia lata se secciona en la amputación, el músculo todavía puede funcionar como abeductor del muslo, debido a su inserción indirecta en la línea áspera.

Sin embargo, en el momento de la cirugía, el tensor de la fascia lata debe ser suturado a la fascia medial del muslo para proveer estabilidad adicional.

El desequilibrio muscular luego de la amputación provoca un predominio de fuerzas en flexión, abeducción y rotación externa de cadera.

Esto se debe, por un lado, al predominio de fuerza flexora que ejerce el psoas-ilícaco que no logra ser equilibrada por el glúteo mayor; y por otro lado, se debe a los músculos abeductores, glúteo mediano y menor que conservan su función; mientras que los músculos aductores tendrán menor capacidad de aducción cuanto más alto sea el nivel de amputación, por lo tanto habrá mayor predominio de fuerza abeductora.

¡Los nervios!

Los nervios que se han retraído desde el extremo del muñón se degeneran y las vainas de mielina de los axones se desintegran para después producir nuevos axones dentro del neurilema, que dan lugar a una masa enredada de axones que crecen a nivel del extremo seccionado del nervio, formando un neuroma, que es la secuela inevitable de la amputación.

El neuroma se forma siempre en el extremo de un nervio seccionado, su tamaño puede variar, y si son sometidos a presión o tracción repetitiva son muy dolorosos. Por lo tanto, hay que procurar en toda amputación seccionar los nervios lejos del extremo del muñón dejando que se retraigan por encima del mismo, de forma que el neuroma no esté expuesto a presión y se encuentre alejado de las zonas en que pudiera adherirse a la piel o al hueso.

¡Sensación fantasma!

La sensación fantasma es un fenómeno normal después de la amputación de un miembro. Es la sensación de la presencia de la parte amputada. Un miembro es una parte integral del cuerpo que bombardea continuamente a la corteza sensitiva estímulos táctiles, propioceptivos y en ocasiones dolorosos, que se recuerdan en gran medida de forma subconsciente como parte integral de la imagen corporal. Después de la amputación estas percepciones recordadas producen la sensación fantasma.

El paciente experimenta las sensaciones como si provinieran de un miembro intacto, que ahora está ausente. Con el transcurso del tiempo tiende a disminuir de una forma que se ha descrito como “introducción en el muñón”, pero en ocasiones suele persistir durante décadas.

Se debe diferenciar la sensación fantasma del dolor fantasma. Si la sensación del miembro ausente es dolorosa y desagradable, con fuertes parestesias, se denomina dolor.

fantasma. La sensación fantasma suele aparecer y se debe esperar; mientras que el dolor fantasma no.

¡Dolor!

Los dolores no aparecen por lo general en seguida de la operación, sino que se ponen de manifiesto días, semanas, meses y aún años después, siendo su comienzo espontáneo, excepto ciertos muñones antiguos en que un traumatismo puede ser un factor desencadenante.

De acuerdo con sus características puede aparecer la imagen dolorosa del miembro ausente (dolor fantasma). Se trata de un fenómeno fisiológico producido por la excitación de las fibras sensitivas del neuroma por estímulos periféricos como contracciones musculares, modificaciones circulatorias, movimientos del muñón, etc. El amputado tiene la sensación de que conserva todo el miembro, con su posición y movimientos normales; en otras ocasiones lo percibe acortado, en posiciones anómalas y por momentos con más intensidad que el miembro remanente.

En circunstancias patológicas la alucinación es dolorosa, comenzando por lo general cuando ha terminado la cicatrización de la herida; es continua con exacerbaciones paroxísticas muy intensas y localizadas en el miembro ausente. Puede acompañarse de la percepción de la extremidad en posiciones viciosas o de la repetición de la actitud en que se encontraba en el momento del accidente.

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