¿Cómo es la cirugía de una amputación debajo de rodilla?

La amputación por debajo de la rodilla es una cirugía utilizada para remover la pierna por debajo de la rótula. Y los motivos que pueden orillar al cirujano a realizar una amputación puede ser debido a una lesión muy grave debido a un accidente, tumor, una infección, problemas en las venas/arterias o complicaciones debido a la diabetes que limite o provoque la pérdida funcionalidad del miembro. Denominando a la parte residual o restante de la pierna como “muñón”. 

Para realizar un proceso de amputación es necesaria la hospitalización y los procedimientos pueden variar en función del tipo de amputación, el estado de salud del paciente y de las prácticas del médico. La amputación de miembro inferior puede realizarse con anestesia general o con anestesia raquídea, en este último caso el paciente está despierto.  Realizarán una incisión en la pierna por debajo de la rodilla y después de amputar la pierna, lo que queda del peroné es suavizado; harán un colgajo formado por músculo, tejido y piel para cubrir el extremo del hueso. El tejido para el colgajo podría venir de otras partes de su pierna o pie. 

En general, la amputación debajo de rodilla sigue el siguiente proceso: 

1.- Se le pedirá que se quite las joyas u otros objetos que puedan interferir con el procedimiento. 

2.- Se le pedirá que se quite la ropa y se le entregará una bata. 

3.- Se colocará una vía intravenosa (IV) en el brazo o la mano y se le trasladará al quirófano. 

4.- El anestesiólogo controlará continuamente la frecuencia cardíaca, presión arterial, la respiración y el nivel de oxígeno en la sangre durante el procedimiento. 

Es posible que se le inserte una sonda urinaria (un tubo delgado y estrecho) en la vejiga para drenar la orina. 

5.- Se limpiará la piel con una solución antiséptica, en la zona donde se realizará la cirugía. 

Para determinar cuánto tejido debe extirpar, el médico verificará el pulso en una articulación cercana a la zona. Se comparará la temperatura, color de la piel y la presencia de dolor en el miembro enfermo en comparación con el miembro sano. 

6.- Después de la incisión inicial y dependiendo del estado del miembro, el cirujano podría decidir que es necesario extirpar una mayor parte del miembro. El cirujano siempre buscará mantener el mayor largo del muñón, con el fin de que sea funcional para el uso de una prótesis de pierna. Además, el cirujano buscará dejar la mayor cantidad de piel sana para cubrir la zona del muñón

Si la amputación de pierna se debe a un traumatismo, se extirpará el hueso aplastado y se alisará para facilitar el uso de un miembro artificial. Si fuera necesario, se colocarán drenajes temporales de sangre y otros líquidos. Después de extirpar completamente el tejido muerto, el médico puede decidir cerrar los colgajos (amputación cerrada) o dejar la zona abierta (amputación con colgajo abierto). En una amputación cerrada, se suturará la herida de inmediato. Esto generalmente se hace si el riesgo de infección es mínimo. En una amputación con colgajo abierto, la piel permanecerá corrida de la zona de amputación durante varios días, para que se pueda limpiar el tejido si estuviera infectado. 

 

7.- Más tarde, una vez que el tejido del muñón esté limpio y sin infección, los colgajos de piel se unen con una sutura para cerrar la herida. Se aplicará una venda o un vendaje estéril. (El tipo de vendaje utilizado variará de acuerdo a la técnica quirúrgica realizada).

8.- Finalmente el médico puede colocar una media sobre la zona de la amputación para mantener en su lugar las sondas de drenaje y los vendajes de la herida, también puede colocarse el miembro en tracción o en una férula, en función a su situación particular. 

Durante o después de la cirugía, el paciente podría sangrar más de lo esperado. La sangre se podría acumular debajo de su piel y formar una protuberancia conocida como hematoma y en ocasiones es posible que sea necesario drenar el hematoma para prevenir una infección. La recuperación de la lesión podría ser difícil y en ocasiones es posible una infección, por ello, es necesaria la continua observación y seguimiento. También se puede formar un coágulo sanguíneo en la pierna o el brazo. Esto puede causar dolor, inflamación y detener el flujo sanguíneo en su organismo. El coágulo sanguíneo puede desprenderse y llegar hasta los pulmones o cerebro. Un coágulo sanguíneo en los pulmones puede causar dolor de pecho y dificultad para respirar. Un coágulo de sangre en el cerebro puede provocar un derrame cerebral. Estos problemas pueden ser mortales en cualquier proceso de amputación.

9.- Si la pierna se encontraba infectada antes de la cirugía, los médicos quizás no cierren inmediatamente la lesión con suturas o grapas. Es posible que dejen la lesión abierta durante varios días después de la cirugía. Si no tuvo una infección, se cerrará el colgajo con puntos de sutura. 

10.- Quitarán la sutura un mes después de la cirugía. Su médico podría colocarle un drenaje cerca de la herida. El drenaje puede ayudar a eliminar la sangre o el líquido adicional de la incisión. Esto ayudará a que la extremidad sane más rápido y se colocará un vendaje suave o duro sobre el muñón. Si la incisión fue dejada abierta, se utilizará un vendaje suave.

Es importante mencionar que los pacientes con diabetes, afecciones cardíacas o infecciones presentan un mayor riesgo de tener complicaciones después del proceso de amputación de pierna, en comparación a las personas que no presentan estas condiciones.

Es más probable que las personas a las cuales se les realiza una amputación por encima de la rodilla tengan un estado de salud mayormente deteriorado, con lo cual, estas cirugías pueden ser más riesgosas en comparación a las amputaciones por debajo de la rodilla, sin embargo, al igual que con cualquier procedimiento quirúrgico, siempre existen riesgos de complicaciones.

Algunas complicaciones que pueden presentarse ante un procedimiento de amputación incluyen: deformidad de la articulación, hematoma (área con un moretón por acumulación de sangre debajo de la piel), infección, abertura de la herida, necrosis (muerte de porciones de piel), además de trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar que constituyen un riesgo después de una amputación de pierna, principalmente debido a la inmovilización prolongada después de la cirugía. 

Es importante mencionar que, ante cualquier proceso de amputación, el paciente tiene derecho de decidir, conocer y planear cada paso de su proceso y cuidados hasta su recuperación y uso de una prótesis de pierna. Discutir todas las opciones de tratamiento y decidir cuál es la mejor opción que beneficie a su futuro.

 

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Referencias: 

Masià, J. and Vives, L.: Colgajo anterolateral del muslo: anatomía quirúrgica, técnica de disección y  aplicaciones clínicas. Cir. Plást. Iberlatinamer., 2006, 32 (4):269-279. 

Spires, M. C., and Miner, L.: Upper extremity amputation and prosthetic rehabilitation. M. Grabois  (Ed.), Physical Medicine and Rehabilitation: The Complete Approach. Malden, Mass.: Blackwell  Science, 2000. Pp. 549-582.

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