TALALGIA

Sabías que…

Los pies han sido motivo de estudio a través de los tiempos, se tienen datos que en la antigua Grecia hace más de 2100 años ya se efectuaban estudios en torno al  cuidado de los pies. Tanto que se le dio tal importancia que en la milicia se decía:  

que los ejércitos se movilizaban mejor con los pies sanos que con estómagos llenos” (1999).

La talalgia es uno de los dolores más habituales de la planta del pie, se puede considerar como el segundo motivo de consulta.  

     Según estudios del 11% al 15% de los adultos padecen dolor en la región calcánea (2004), aproximadamente un 90% de los casos se resuelven en un plazo de 10-12 meses, pero un 10% se vuelven procesos crónicos.

La talalgia es el término médico que se le atribuye al dolor en la zona posterior del pie (retropié) justamente en la parte del talón, conformada por el hueso calcáneo.

 

Factores que pueden provocar dolor en esta región

Es vital realizar el diagnóstico diferencial para conocer el factor causal de la talalgia.

Talalgia derivada de:

–       Origen óseo: Involucra alguna alteración en la composición del astrágalo, calcáneo y escafoides, como fracturas, tumores, infecciones, osteocondrosis y espolones (un error que se comete durante la consulta es atribuir al espolón como la única causa de dolor en la zona y no indagar adecuadamente para el diagnóstico diferencial).

–       Entesitis plantar: inflamación de la inserción de la fascia plantar en el tubérculo del calcáneo. Suele presentarse en pacientes con sobrepeso.

–       Síndrome de la grasa subtalar: grasa ubicada debajo del calcáneo que tiene la función de amortiguar el impacto del pie con el suelo durante la deambulación. En este síndrome la grasa tiende a inflamarse y con el paso del tiempo la grasa empieza a degenerarse.

           En cada paso que se da se genera una fuerza de impacto de 110% del peso del cuerpo y cuando se corre puede llegar a ser 250%, la grasa subtalar absorbe un aproximado de 80% del impacto (2011).

 

–       Bursitis en zona calcánea: inflamación de las bolsas sinoviales generado por procesos infecciosos y mecanismos de roce o microtraumas repetidos.

La función de las bursas localizadas en espacios articulares, entre tejidos blandos como tendones y piel, es proteger las estructuras nobles que además facilitan el movimiento, reduciendo la fricción.

La inflamación de las bursas suele deberse al tipo de calzado o al tipo de actividad física.

–        Síndrome del seno del tarso: dolor crónico que se genera por esguinces frecuentes en el tobillo, donde el mecanismo de lesión repetitivo irrita las fibras propioceptivas.

–       Síndrome del túnel del tarso: canal donde pasan estructuras como ligamentos, tendones, nervios y vasos sanguíneos, cuando la estructura del canal cambia derivado a pie plano, valgo de tobillos, torsión tibial, malformaciones óseas o ligamentosas, obstruye la movilidad de los elementos que pasan por esta zona, irritándolos y generando dolor.

–       Fascitis plantar o también conocida como fascitis: inflamación de la fascia en la zona del calcáneo debida principalmente a microtraumatismos repetitivos. Dolor con característica de disminuir durante la activación de la marcha, y aumenta durante largos lapsos de bipedestación y durante los primeros pasos al incorporarse a la caminata.

–       Tendinopatías: inflamación de tendones. Generalmente cuando el dolor es referido en la región posterior del talón se trata de una tendinopatía aquílea.

Cuando el dolor se localiza en la zona medial y lateral es debido a tendinopatía del tibial posterior, flexores y peroneos.

–       Procesos osteoarticulares inflamatorios: procesos inflamatorios que expongan el estado óseo de las articulaciones que conforman el tobillo.

–       Traumatismos repetitivos: como la enfermedad de Sever donde surge una inflamación secundaria a microtraumas repetitivos que traccionan el tendón de Aquiles sobre el calcáneo.

La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria en su entrada denominada “Niño de 10 años con talalgia bilateral”, explica que: “Es más común antes o durante el estirón puberal, que ocurre usualmente entre los 10-12 años en los varones y 8-10 años en las niñas.” Durante este período el crecimiento de los huesos largos frecuentemente excede al crecimiento de los músculos y tendones, lo que lleva a una disminución de la flexibilidad. Durante el siguiente estado de la pubertad, los niños empiezan a ganar en fuerza muscular.

Ambos factores resultan en un estrés grandes sobre la apófisis con actividades de soporte de peso.

DIAGNÓSTICO
  1. Evaluación para determinar el factor causal de la talalgia, consiste en una historia clínica completa, donde se interrogará al paciente para conocer el tipo de dolor, la zona donde percibe la molestia, edad del paciente (aunque la talalgia es más común en la edad adulta, los niños también pueden presentar dolor en la zona del talón), antecedentes heredofamiliares y otros datos que puedan aportar información y comprender el porqué del dolor.
  2. Examen físico donde se analizará la fuerza muscular, la postura, se palparan las estructuras óseas del pie, y reconocer la zona del dolor.
  3. Pruebas complementarias: radiología simple, ecografía, resonancia magnética o tomografía axial computarizada.
TRATAMIENTO

El tratamiento debe estar dirigido al factor causal, que puede ir desde tratamientos convencionales que involucren antiinflamatorios y reposo, fisioterapia, e incluso procesos quirúrgicos.

Si bien el objetivo de todo tratamiento es disminuir la sintomatología e integrar al paciente a sus actividades de la vida diaria, por lo cual los periodos de latencia o reposo deben ser disminuidos.

       “El problema de la talalgia es que el simple hecho de apoyar el talón y el movimiento del pie al caminar puede agravar la lesión. De ahí que una de las principales pautas de tratamiento sea el reposo (Sanitas)”.

Una alternativa para reducir los periodos de reposo es el realizar un soporte plantar.

 

El combinar cualquiera de los tratamientos con una plantilla ortopédica en puebla, personalizada, que libere las zonas de dolor, presiones excesivas, y la alineación de los tobillos a una posición los más cercana a la neutra, tiene una mayor probabilidad de tener efectos positivos.

Si bien el soporte debe cumplir con ciertas características de acuerdo a la anatomía del paciente, brindar confort y amortiguar el impacto del pie sobre el suelo.

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Referencias

Aldriadge, A. (2004). Diagnosing Heel Pain in Adults. Am Fam Physician. 70:322-8.

Bermúdez , R., & Castillo, R. (1999). Talalgias crónicas. Revista Mexicana de Ortopedia y Traumatología, 241-244.

Hossain, M., & Makwana, N. (2011). Not plantar fascitis: the differential diagnosis and managemet of heel pain síndrome. Orthop Trauma, 25:198-206.

Sanitas. (s.f.). Talalgia.